Batallones ¿No que no teníamos ejército? | Flor Mizrachi

AMÉN. Bolota Salazar habilitó a su suplente el resto del periodo de las extraordinarias. Entre eso y el nombramiento de los magistrados, estoy que salto en un pie. ¿Qué habremos hecho para merecer tanta paz? ¿Se han dado cuenta que estamos felicitando al gobierno por hacer su trabajo? Increíble lo acostumbrados que estamos a la mala vida, que uno lo hace medio bien y ya lo aplaudimos de pie. Y digo medio porque Cortizo había prometido, el 1 de octubre, que todos los designados, los principales y los suplentes, saldrían de la lista del Pacto. De los 32 que le enviaron. Que podíamos tener la plena seguridad de que eso iba a ser así. Y no fue así. Ni siquiera salieron de la lista inicial de 122 poatulados. Los principales si salieron de ahí, pero 4 de los 6 suplentes no. No era obligación que salieran de ahí, pero él lo prometió.

POR ESCRITO. Y ojo, que el secretario de la la Asamblea, Quibián Panay, publicó un comunicado que dice que sólo se podrán mandar observaciones por escrito, y solo por dos días, cuando ese proceso siempre ha sido presencial y abierto. Ya luego Castillero matizó diciendo que igual la ciudadanía podrá ir a las sesiones, pero... Lo otro es una comunicación oficial. Habrá que ver además si leen lo que les mandan por escrito. O lo botan a la basura. Ojalá no compliquen la cosa.

PASOS DECISIVOS. Sobre los magistrados, la primera decisión que tomarán los nuevos designados será la directiva de la Corte. Ojalá elijan a alguien potable. La ciudadanía tiene fe en que no harán lo que hicieron los nombrados por Varela, Cecilio Cedalise y Ángela Russo. Proponer y reelegir a Ayú Prado.

IMPRESENTABLES. Otro recorderis, ya que hasta Martinelli anda contento con la elección. Él nombró a José Abel Almengor, el secretario de Seguridad de la Presidencia que tuvo que renunciar antes de terminar de calentar la silla en medio de un escándalo, al hermano de su viceministra de la Presidencia, a Hernán de León alias “me pincharon” que trabajaba en el Ejecutivo también, y a Alejandro Moncada Luna, que ya sabemos cómo terminó. Qué él lo célebre me da miedo. Habrá que esperar a ver el primer fallo, a ver si sigue aplaudiendo o empieza la quejadera otra vez.

ESPOSADO. Antes de ayer los martinellosos anunciaban con sangre en los ojos la llegada de Varela. Vuelo, hora, todo. Que le iban a dar la bienvenida que se merecía, decían. ¿Y qué hicieron? Nada. Ni siquiera acordarse de que su jefe llegó esposado. Los contrastes que trae el cinismo.

PATACONCITOS. Y el llamado hoy va para los señores de Aseo. Ya hay varias barriadas contratando servicio privado para que se lleven la basura porque Aseo no pasa por ella en días. Una semana, incluso, o más. ¿Qué pasa? ¿Se dañaron los camiones el 1 de julio o qué?

FIESTA. En la Asamblea siguen haciendo porquerias y nadie les hace nada. Ahí esta la esposa del diputado Alejandro Castilllero, nombrada como asesora por 3 mil dólares. Ya van varios de estos casos y el contralor no dice ni mu. El que tiene que cuidar nuestra plata, dejando que la gasten como no deben y mudo ante los cuestionamientos. Y después viene Gerardo Solis. ¿Será mejor? Cojo apuestas.

BAJO LA ALFOMBRA. El jefe de videovigilancia del Municipio dijo que el municipio no publica en redes los videos de las personas robando y atacando y botando basura porque el alcalde no quiere, y luego corrigió, que por sentido común, no van a mostrar la peor cara de Panamá. Que hay que ser positivos. Que no se puede vender una ciudad con problemas. Señor, “vendemos” mejor la ciudad si publican los problemas y muestran cómo los resuelven, que si los esconden y no sabemos si los resuelven… “sentido común”, como dijo…

EJÉRCITO. En estos días he visto noticias del batallón fluvial y del batallón occidental. Ya sé que a la fuerza pública cada vez le inyectan más poder, pero... ¿Batallones? ¿No que no teníamos ejército?

PROFESIONALES. Ayer se confirmó que tenemos más migrantes venezolanos que muchos otros países, incluyendo México y España. De hecho somos el país centroamericano con más migrantes venezolanos. Ante la escasez de profesionales de muchas ramas aquí, sería bueno dejar la mediocridad, la inseguridad y el miedo a la competencia y dejarlos ejercer. Ganarse la vida, como nos gustaría poder ganarnos la vida a nosotros en otro país al que necesitamos emigrar, por necesidad y no por placer, aplicando lo que estudiamos. No puede ser que falten médicos, por ejemplo, y se prefiera saturar a los nuestros a costa de la calidad de su atención, en vez de contratar a médicos extranjeros. ¿Quiénes pierden? Los pacientes. E igual en otras profesiones protegidas. Pensemos con la cabeza, no con la bandera.

Te puede interesar